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VERSIóN IMPRIMIBLEimprimir / 4962 lecturas / Julio 2007

Relajación y detención del movimiento

Los servicios de prevención saben que estando parados se consume demasiada energía, hemos aprendido a consumir energía de forma excesiva estado parados y estando en movimiento, con la relajación nuestro cuerpo consume menos energía en ambos casos y prepara un estado desde el otro.

Cuando hacemos relajación y estamos parados, estamos preparando el movimiento, porque estamos bajando el tono de nuestros músculos, disminuyendo la tensión de nuestras fibras contráctiles, dándoles la oportunidad de experimentar un estado más adecuado de reposo muscular. Además ocurre que aquellas partes de la corteza cerebral que se encargan del movimiento están a escasos milímetros por encima de las áreas asociativas del cerebro, de tal forma que detener el movimiento, disminuir el número de descargas en la placa motora favorece al mismo tiempo un estado de relax emocional.

Solamente con que el trabajo de relajación sirviera para descansar mejor ya sería suficiente, hay muchísimo más, pero ya que nos pasamos durmiendo la tercera parte de nuestra vida, si lo hiciéramos bien encima sería sorprendente. El asunto es que ni siquiera cuando dormimos dejamos que nuestro cuerpo tome el control y nos permita llegar a un descanso profundo, los problemas siguen dando vueltas, trayéndonos sueños desagradables, creando una tensión que no deja descansar al sistema metabólico. Gran parte de los infartos se producen por la noche, el nivel de tensión es tan brutal que  al llegar  la noche desconectamos las inhibiciones voluntarias y se produce el infarto. Al hacer relajación conseguimos dormir mejor, lo cual se traduce en un aumento de la energía y una mayor posibilidad de generar más. Sabemos con certeza que la mayoría de la población realiza cualquier movimiento gastando mucha más energía de la que en principio se requiere para tal acción. Toda esa tensión excesiva ayuda a que se vaya deformando el cuerpo, el ejemplo más claro es la inclinación hacia delante que van adoptando la mayoría de los ancianos con el paso del tiempo. Por lo general son los músculos los que obligan a desplazar el centro de gravedad hacia delante para compensar el exceso de tensión en la espalda, provocando al mismo tiempo un desgaste en las articulaciones lo cual agudiza el problema. Esta inclinación es mala desde el punto de vista estético, del equilibrio, y de la propia salud, puesto que al echar el cuerpo hacia delante se produce una compresión de órganos tan importantes como los pulmones, el corazón, el hígado, el estómago... esta compresión además de dificultar enormemente la función de los mismos les priva de parte del precioso aporte sanguíneo disminuyendo así la oxigenación, la nutrición de los tejidos y la retirada de residuos y toxinas, lo cual genera a corto plazo un deterioro generalizado de todo el organismo.

A veces sólo el hecho de estirarnos proporciona una gran satisfacción tanto física como emocional. Por un momento algunos músculos se estiran, se relajan mecánicamente y llega un poco más de sangre a zonas ávidas de alimento y oxígeno.

prevencionweb.com