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VERSIóN IMPRIMIBLEimprimir / 5648 lecturas / Julio 2007

LA RELAJACIÓN MEJORA NUESTRAS FUNCIONES

Los servicios de prevención consideran a la persona como un todo, no estamos frente a un trabajador, estamos frente a un ser humano con toda su complejidad, ello implica que cuando seamos capaces de mejorar cualquiera de sus capacidades mejoraremos el todo en su conjunto, en la especie humana mejorar una función significa siempre mejorar la totalidad de nuestras capacidades.

La relajación permite una cierta calidad en la mejora de las funciones que no son estrictamente “físicas”, por ejemplo la memoria, la atención, la concentración.

Cuando tenemos algún dolor localizado en estado crónico en ocasiones  parece que dicho dolor aumente al hacer relajación, sin embargo lo que ocurre es que el dolor se hace más presente cuando uno vuelve su mirada hacia el interior, es decir todos acabamos acostumbrándonos  a nuestras molestias y con el tiempo parece que dejamos de percibirlas, pero esto es un arma de doble filo, por un lado te hace llevar mejor la patología; pero por otro está ayudando a enmascararla, la relajación es como ya hemos apuntado anteriormente una técnica descubridora, cuando hacemos relajación nos volvemos más sensibles, más receptivos, volvemos nuestros instrumentos mucho más afinados. No obstante también podremos con la práctica llegar a provocar parestesias una zona del cuerpo a voluntad.

Actualmente los sistemas de entrenamiento de los deportistas de elite son conocidos por todos, lo que se mantiene en secreto son los sistemas de recuperación. Y desde luego la clave de la recuperación es siempre la relajación.

Al hacer la relajación noto que empiezo a respirar sin dificultad incluso por la nariz, pese a estar constipado. Sin embargo cuando hago ejercicios de fuerza la nariz se vuelve a tapar y noto que necesito hacer inspiraciones más profundas e incluso  he de suspirar porque tengo la sensación de quedarme sin energía, sin aliento. Todo esto es fácilmente comprensible si pensamos que al realizar algunos esfuerzos llegamos a hacer pequeñas apneas, es decir detenemos el ritmo ventilatorio. Además ocurre que el cerebro capta la energía que demandamos al realizar un ejercicio, o sea si  para mover con el brazo una bolsa de 2 Kg. le envío un exceso de energía a mi espalda, a mi cuello y a mi brazo, el cerebro capta eso como un gran esfuerzo y detiene mi respiración. Otro ejemplo de una pauta distónica es la que realizamos al tragar saliva intensamente dos o tres veces, sin darnos cuenta apretamos los dientes. Se calcula que hacemos una media de 14 – 15 toneladas de presión al día con el hecho de tragar saliva. Otro ejemplo cotidiano de gasto innecesario de energía es el hecho de caminar con el centro de gravedad adelantado o atrasado. Todo este exceso implica llegar a la noche totalmente agotado. Todo esto por si mismo explica la necesidad de reaprender partiendo desde cero (relajación) a adaptar nuestro esfuerzo a las necesidades del mismo.

prevencionweb.com