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VERSIóN IMPRIMIBLEimprimir / 3869 lecturas / Julio 2007

Ansiedad

Cuando se mantienen elevados niveles de estrés, durante un período grande de tiempo, comienzan a aparecer comportamientos inadecuados, ( la realidad se interpreta en forma equívoca), uno de ellos es la ansiedad, un estado que sin ser patológico al principio, acaba siéndolo, debido a la   suma de tensiones y sobrecargas musculares por la hiperactivación del sistema simpático - adrenérgico el cuerpo se va volviendo cada vez más sensible a estímulos menores que aún careciendo en condiciones normales de capacidad de alterar la respuesta metabólica,  en una situación de hipersensibilidad acaban generando una respuesta excesiva. Un  simple timbre puede hacer saltar a una persona de su asiento, o acelerar sus pulsaciones, repetido hasta la saciedad  cualquier estímulo externo parece ser capaz de desencadenar un estallido, que se traducirá en un aumento del ritmo cardíaco, aceleración de la respiración, elevación de la presión arterial, vertido de lípidos al torrente sanguíneo, y un largo etc. Absolutamente innecesario para tan mínimo detonador.

La ansiedad es un estado de desasosiego constante, en el cual se vive por miedo a un estresor real o imaginario, podemos considerar la ansiedad una respuesta normal cuando nos encontramos ante estímulos que suponen amenazas o peligros reales, la ansiedad es una respuesta inadecuada cuando se produce ante riesgos o desafíos mínimos o inexistentes.

No hay una edad específica en que se muestre una incidencia mayor de la ansiedad, y cuando es patológica no se produce por causas de las que se sea plenamente consciente. Es más fácil que se produzca en personas que están sometidas a cargas laborales o familiares importantes, más aún si éstas se prolongan en el tiempo. Es preciso también que haya un patrón de conducta establecido a lo largo del tiempo que facilite la respuesta de estrés ante situaciones generadoras de tensión.

Frente a un aprendizaje conductual que ha llevado hacia la experiencia permanente del estrés negativo, solo quedan dos posibilidades: la primera actuar disminuyendo el nivel de sobresolicitación, y la segunda realizar un aprendizaje de técnicas de relajación que ayudarán a modificar la respuesta automática de tensión por un respuesta alternativa de calma.

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