Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar labores analiticas y mostrarle publicidad relacionada con sus habitos de navegacion. Al continuar navegando aceptas nuestra Politica de Cookies.
 
INICIO CONTACTAR BOLETÍN COLABORA

Artículos
Prevención del estrés

Contacta
Enlaces
Colabora

Apúntate al boletín de novedades

Estás en: inicio > artículos de Prevención de riesgos laborales > PREVENCIÓN DEL ESTRÉS
VERSIóN IMPRIMIBLEimprimir / 5909 lecturas / Agosto 2007

Servicios de prevención. RELAJACION PROGRESIVA   METODO WOLPE

Aunque para los servicios de prevención las fórmulas de Jacobson con su entrenamiento autógeno son de gran utilidad, es cierto que en ocasiones el aprendizaje del ciclo completo requiere una duración que puede resultar excesiva. Podemos tomar en consideración al menos dos alternativas, la primera es enseñar el ejercicio de Relajación progresiva que se adapte al resultado que deseamos lograr –la patología que deseamos prevenir- , o enseñar alguna de las modalidades de ejercicios que han surgido posteriormente y que son una forma resumida del entrenamiento autógeno, y que permiten un aprendizaje más precoz.

También cabe la posibilidad de hacer una combinación de ambas posibilidades a la vez encontrándonos así un período más breve de aprendizaje.

Entre los métodos con base en Jacobson y con buenos resultados podemos destacar el método Wolpe:

  Postula un programa reducido a seis lecciones en vez del largo programa de ejercicios propuesto por Jacobson, limita la duración de los ejercicios a un período de tiempo entre 15 y 20 minutos, y se capacita al alumno a realizar los ejercicios en casa dos veces al día.

Primera lección:

 brazos sugiere la realización de un movimiento de flexión y otro de extensión con el puño cerrado, el instructor dificulta la flexión o la extensión en cada caso obligando a forzar el movimiento y tensar la musculatura, cuando el brazo llega a tocar el brazo del sillón el brazo entero se relaja. Entonces se sugiere que uno vaya más allá de la sensación de relax que percibe en el momento presente y se abandone, se deje ir y relajarse más y más. De igual forma se prosigue con los siguientes ejercicios:
 
- Segunda lección: Ojos y frente.
- Tercera lección: mandíbulas.

- Cuarta lección: hombros y cuello.

- Quinta lección: Torax y abdomen.

- Sexta lección: piernas.

  El realizar un aprendizaje rápido del método permite identificar aquellas partes que generan una mayor sensación de relajación general e incidir sobre ellas para alcanzar un nivel más intenso y satisfactorio de relajación en menos tiempo.

Como podemos observar reduce el tiempo de cada ejercicio y el número de los mismos, sin embargo reúne en tan solo seis lecciones lo más importante del entrenamiento autógeno, facilitando así de forma breve la práctica de un ejercicio que incumbe a todo el cuerpo, sin excesivos requerimientos de tiempo ni continuas repeticiones localizadas una y otro vez sobre la misma zona. Queda a elección de cada cual optar por un ejercicio más extenso o dedicarse a un aprendizaje eficaz aunque más resumido.

prevencionweb.com