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VERSIóN IMPRIMIBLEimprimir / 3826 lecturas / Julio 2007

PRÁCTICA DE LA RELAJACIÓN. SERVICIOS DE PREVENCIÓN Y FORMACIÓN EN RELAJACIÓN

La práctica de la relajación como técnica de prevención, es muy sencilla, está dirigida a personas sanas, y por lo general capaces de un aprendizaje sencillo y agradable como es el de las diversas técnicas de  relajación. Se comienza con métodos de duración breve y acompañados de música suave.

La música de fondo en si misma no es imprescindible, cuando se ha practicado durante suficiente tiempo, ya no se precisan de unas condiciones ambientales especiales para realizar la relajación. Hay que relajarse sin esfuerzo, cuando una persona pone mucho empeño en conseguir algo, precisamente logra el efecto contrario y ese algo se le escapa de las manos. Hay que hacer la relajación con “cero de fe”, no hay que creer en la relajación, únicamente observar las sensaciones que se experimentan, fijarse en las sensaciones subjetivas, ya que lo que siente una persona es diferente de lo que siente otra. Mi metabolismo altera absolutamente la percepción de sensaciones.

Cuando practicamos relajación sentados, debemos procurar que la postura no nos resulte incómoda, pero siempre utilizaremos la misma postura.

En la vida todo el mundo invierte una cantidad enorme de tiempo para lo externo: conseguir trabajo, estudiar... pero dedicamos poco tiempo al interior, hay poca inversión de la piel hacia dentro. Existe en ocasiones un rechazo intenso del cuerpo a hacer relajación. Porque está muy bien como está, con su hábitos, no quiere ningún cambio de rutina, aunque éste solo implique tumbarse y volver la atención hacia uno mismo. Hay una resistencia a cambiar. Realmente con la relajación nos estamos introduciendo en áreas que no son las habituales, si consideramos que hay una parte consciente y otra inconsciente, con la relajación llevamos la conciencia  a una expansión en ambas direcciones. Con la relajación pretendemos intervenir para mejorar diversos procesos actualmente inconscientes, y elevar el estado de conciencia en vigilia.

Hemos de tener presente que el mismo hecho de valorar si me estoy relajando o no, está arruinando la posibilidad de poder ejecutar una relajación . La relajación hay que hacerla sin esfuerzo, sin juzgar, ya que en el momento en que me esfuerzo para relajarme disminuyo la eficacia de la relajación. Estamos hablando de la fluidez de una energía vital, no de un proceso mecánico como puede ser el de nadar.

El “querer” no implica jamás ningún sacrificio. Si yo quiero a alguien no me sacrifico por esa persona, si me estoy sacrificando no la quiero, es un querer aprendido. Me han dicho que tengo que querer a alguien y yo me esfuerzo mucho en quererlos. Cuando yo quiero de verdad eso no me cuesta nada, más bien al contrario, me va a aportar la energía que surge cuando pensamiento, sensación y movimiento marchan en la misma dirección.

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