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VERSIóN IMPRIMIBLEimprimir / 4373 lecturas / Julio 2007

EL JUEGO DE APRENDER RELAJACIÓN

Parece que todo lo que tiene que ver con los Servicios de prevención, o con la empresa debe ser esmeradamente serio, tanto que se pueda confundir seriedad con aburrimiento, el aprendizaje de técnicas de relajación, salvando las distancia, es tan agradable como un juego con el que disfruto. Es sencillo, mejora mi salud, tengo más energía….

No se debe de aplicar el mecanismo de aprendizaje social que normalmente se desarrolla desde la infancia para aprender relajación, ya que no se parece la relajación al resto de los aprendizajes. En cualquier aprendizaje nos indican que “ cuanto más esfuerzo mejor”, en relajación es mejor a la inversa. Lo que está mal no es la relajación, lo que está mal es el otro tipo de aprendizaje. Nunca, de ninguna forma, un niño debería aprender a leer con un gran esfuerzo. Solo que se les hace pensar que así es como debe ser. Todo el mundo conoce el dicho: “lo que vale cuesta”, lo que parece implicar que lo que no cuesta no vale, es un silogismo muy peligroso. Cuando realizamos un aprendizaje con  satisfacción, ese aprendizaje resulta ameno y proporciona más energía. Cuando se liberan las energías que normalmente son inhibidas no solamente aprendemos sino que nos sentimos mejor.

Esto en contra de la opinión generalizada no es “la vida fácil”, resulta sumamente cómodo esforzarse por aprender cuando te están obligando, lo que ocurre es que el resultado final es habitualmente insatisfactorio. Lo que resulta verdaderamente difícil es que un niño aprenda gozosamente matemáticas, porque tiene un profesor que disfruta con ellas y se recrea haciéndolas entender. Este profesor enseña matemáticas y el niño las asimila sin dificultad, sin apenas esfuerzo, gozando a la vez que su profesor. Pero la tendencia general es asociar la palabra fácil a aquellos aprendizajes que son secundarios, improductivos, sin valor y la calificación de difícil se le otorga a los aprendizajes que se piensa son útiles, provechosos, necesarios para conseguir éxito social, laboral e incluso familiar.

Ahí radica el problema, la mayoría de las personas han realizado el aprendizaje de todas esas cosas con esfuerzo, con sufrimiento, con dificultad y transmiten esa forma de aprendizaje porque no conciben otra.

El periodo de la vida del ser humano en el cual el aprendizaje es más intenso y más rápido es durante la infancia. En esta etapa de su desarrollo el niño aprende sin coacción, sin apenas esfuerzo. Más tarde cuando se ingresa en las instituciones educativas se instauran las filas, los horarios rígidos, las horas de trabajo y descanso, sólo entonces se empieza a asociar aprendizaje con sufrimiento y pesar. Lo terrible es pensar que “la letra con sangre entra”. Los niños intentan, intentan e intentan y no se preocupan porque a la primera no les salga bien, ellos no se identifican con la sensación del fracaso, simplemente ponen su interés en el resultado final, sea el que sea. El juego es así.

prevencionweb.com